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Adva Yoga: Tema del Mes de Octubre- Shiva: El poder de la transformación

Shiva- el Poder de la Transformación

 

En la trilogía sagrada hinduista, conocida como Trimurti, se representan las tres fuerzas que están operando siempre en el mundo: la fuerza de la creación (Brahma), la fuerza que sostiene (Vishnu) y la fuerza que transforma o destruye (Shiva).

Es en esta última forma e interpretación en la que nos enfocaremos este mes. En las últimas semanas hemos experimentado a nivel global muchos eventos –tanto  naturales como generados por el hombre-, que han puesto en evidencia la fuerza e intensidad de este tipo de fuerza. Como practicantes de yoga, debemos de mantener dos cosas siempre presentes:

1. El mundo externo es un reflejo de nuestro mundo interno. Todos los grandes yoguis que han caminado en el mundo han enseñado y demostrado con su vida esta gran máxima, que inicialmente es difícil de digerir, pues hemos sacrificado nuestra responsabilidad y poder de creación de nuestra realidad a lo largo de los siglos. En cierta forma es muy cómodo, sobre todo si no hay muchas cosas “terribles” en nuestra vida. Quizás no sea tan difícil aceptar que todo lo bonito y agradable que percibo en mi mundo es algo que yo estoy generando; pero al considerar las cosas desagradables y dolorosas en la vida, este razonamiento pierde fuerza. Nuestra identidad auto centrada entrará a la defensa justificando que los que están mal son todos a mi alrededor: mis padres, mi pareja, mis hijos, mi gobierno, mi sociedad, mi cultura o mi religión, etc.

Hacerse responsable del contenido de nuestra experiencia es un proceso que puede ser doloroso, pero una vez que lo aceptamos y lo empezamos a constatar es sumamente emocionante y alentador: tú llevas las riendas en tu vida y puedes empezar a diseñar tu realidad.  Grandes maestros como Mahatma Gandhi o Jesús lo sintetizaron de forma muy clara: “Conviértete en el cambio que deseas ver en el mundo” y “Trata a otros como te tratas a ti mismo”.

Ante esta serie de cataclismos, conflictos, guerras y múltiples destrucciones, tenemos que buscar la correlación en nuestro ser para ver y darnos cuenta que eso que vemos afuera, seguramente está ocurriendo dentro de nosotros: se colapsan las estructuras mentales y escudos emocionales; la razón entra en conflicto con el corazón, existe una clara desconexión entre las distintas capas que nos conforman, y luchamos por nuestra independencia a toda costa. Es hora de retomar este poder en nuestras manos y de considerar toda la retroalimentación que vemos a nuestro alrededor para seguir trabajando sobre nosotros mismos, para echar un clavado a nuestra sombra (la parte oscura que no queremos ver en nosotros mismos y que tenemos que ver proyectada afuera) y desactivar los patrones y mecanismos que dañan nuestra integridad.

Es hora aceptar que no podemos ser puros y buenos todo el tiempo. No somos ni blancos ni negros, sino grises. Si bien hay que honrar todas las emociones que surjan, esta desconexión de la que hemos sido presa durante mucho tiempo, a veces nos engaña y pensamos erróneamente que dañar a otros puede generarnos algún tipo de retribución positiva, cuando en realidad lo único que hace es generarnos más sufrimiento en el futuro.


 

2. El arma más poderosa de un yogui es el “aquí y el ahora” y la no violencia.

Las adversidades nos obligan con frecuencia a enfocarnos en el presente y en lo que realmente vale la pena. Hemos constatado muchas muestras de solidaridad y acciones desinteresadas ante las distintas catástrofes acontecidas, y a pesar que el gatillo sea algo triste, podemos ver que debajo de la trampa de la mente racional, nuestra esencia es amorosa y la empatía es un sentimiento humano muy poderoso. Podemos trascender las etiquetas y atributos que el filtro con el que juzgamos la realidad nos impone. Y esas imágenes son dignas de festejar y de regocijo.

Este tipo de situaciones nos da la oportunidad también de poder reconocer fortalezas y capacidades propias que desconocíamos: recuerda siempre que la vida no te manda las pruebas que no tienes la fuerza de afrontar. Quizás estando en el ojo del huracán sea difícil poder aplicar todo esto. Pero echa un vistazo a las distintas formas en las que Shiva ha tocado tu puerta, y mira como con el paso del tiempo la apreciación cambia: quizás no estaríamos aquí hoy si esa persona, situación, pérdida o enfermedad no hubiera llegado a nosotros... quizás incluso algún día podamos considerarla como una bendición.

Mantenernos en el presente y tratar de vibrar en la frecuencia más alta posible, el amor, es la mejor manera de impactar positivamente a nuestro alrededor. Tratemos de ser selectivos al enfocar nuestra energía y nuestros pensamientos, y de tener cuidado de no caer en juicios prematuros, de exponernos demasiado a la información y paranoia que desatan las redes sociales (a veces falsa e infundada), y tratar de mantener una visión despierta ante los acontecimientos. Otra idea errónea que hemos venido cargando por muchos siglos es que podemos cargar con los problemas de otros, como si de alguna forma pudiéramos solucionarlos. Desgraciadamente es imposible. Cambiemos la programación mental para darnos cuenta que ese amor y paz que buscamos empiezan volcándose sobre uno mismo, que estando bien tú, estás bien con los demás.

Tratemos de reconocer que las pérdidas, destrucciones y transformaciones son una parte natural de la evolución de la vida y del universo. Todo lo que inicia o nace en este mundo, algún día tendrá que terminar o morir. Tener esto en mente nos permite disfrutar de lo que tenemos en el aquí y el ahora, que es lo único que realmente tenemos. Si bien suena muy bonito, en la práctica es difícil de aplicar. Pero no somos más que un montón de hábitos y la práctica de yoga implica reconocer aquellos que no nos ayudan y reemplazarlos con aquellos que nos elevan.

¡Om namah shivaya!

Rafael Cervantes, octubre 2017


 
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