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Adva Yoga: Tema del Mes de Septiembre- Aquí y Ahora

AQUÍ Y AHORA

atha yoga anushásanam YSP 1.1

Ahora presento la instrucción del yoga

 

El Yoga Sutra del Maestro Patánjali, considerado como el texto más importante de las enseñanzas del yoga clásico, abre con estas palabras que llevan consigo mucha sabiduría. Por un lado, la humildad del Maestro Patánjali de reconocerse como un compilador y no como el dueño de esta ancestral sabiduría, presentando así las instrucciones del Yoga. Por otro lado, la primera palabra que él escoge para abrir su obra, es ya en sí una gran enseñanza: atha quiere decir “ahora”.  El practicante de yoga trata de estar consciente, en cada momento, de todo lo que piensa, dice y hace; ya que entiende que en estas acciones yacen los cimientos de la experiencia de la realidad. Entiende que son nuestras acciones pasadas las responsables del contenido de nuestro mundo en el presente.

Las enseñanzas espirituales están diseñadas para aplicarse ahora, no en otra vida, en otro momento más idóneo o cuando nos sintamos más contentos. La vida nos pone enfrente todo lo que necesitamos digerir para seguir avanzando, para que entendamos que todo lo que vemos ahí “afuera” no es sino un mero reflejo de nosotros mismos. Tristemente, rara vez estamos en el presente, ya que el deporte favorito de la mente es estar dándole vueltas a lo que pasó, o a lo que pasará. Estamos obsesionados con lo que nos hicieron; lo que pudimos haber hecho, lo que podremos hacer, o lo que nos harán en el futuro. Una vez que la mente se dispara, la imaginación se encarga de hacer rodar los pensamientos, que empiezan a darles vueltas y empiezan a crecer como una bola de nieve que rueda hacia abajo en una montaña. Y ya en marcha es difícil pararla de golpe seco.

La meditación de fijación, cuando tratamos de posar la atención en un objeto y no separarnos de él, es lo que nos ayuda a generar conciencia de lo que está ocurriendo en el presente. Es desesperante al inicio (y a veces años después) ver que al tratar de anclar la atención en un objeto, la mente sigue saltando como si fuera un mono que se drogó con crack. Es poco atractivo al inicio sentarse a meditar, pues el hecho de estar regresando al objeto que perdimos es desilusionante, pero en realidad tenemos que considerar que el hecho de volver a ese objeto perdido es positivo, ¡pues nos damos cuenta que no nos damos cuenta!  Y poco a poco se va afilando la concentración, y sentarse a meditar se hace más placentero.

Hay muchos objetos en los que podemos concentrar nuestra imaginación: una figura mental, un mantra, un movimiento corporal, o la muy popular respiración. La respiración ocurre de forma natural y no tenemos que ir a buscarla. A menos de que la tratemos de controlar por alguna razón específica, podemos posar la atención en ella y dejar que la respiración nos respire… cuando venga una distracción externa o interna, en lugar de irnos con ella la observamos, la soltamos y volvemos a la respiración. Las diferentes capas de nuestro ser, el cuerpo físico, la respiración, el cuerpo energético, el cuerpo emocional y mental están conectados como las capas de una cebolla, así que trabajar con uno incide en el otro. Si uno se altera, los demás se alteran, pero si uno se ancla los demás empezarán a anclarse también. Quizás no te das cuenta, pero la próxima vez que estés bien absorta(o) viendo una buena película, leyendo un buen libro, tocando un instrumento concentradamente o alguna actividad similar que requiera tu atención, trata de observar tu respiración –seguramente se habrá aquietado mucho. Ahí estamos sincronizando la mente con un objeto.

La práctica de ásana, en particular siguiendo un sistema de vinyasa krama, es una oportunidad maravillosa para poder estar en el presente. El combinar la alineación física, la respiración ujjayi, la intención y el movimiento, las sesiones se convierten en una meditación en movimiento. El punto que podemos controlar con más facilidad es la respiración ujjayi, y si lo logramos mantener (es el primero que se nos olvida) durante toda la clase independientemente de lo que el cuerpo esté realizando, empezamos a anclar nuestra atención. Y al final en shavásana soltamos todo. Así como la vida fuera del tapete, dentro del tapete hay momentos agradables y desagradables, cosas sencillas y difíciles, y diferentes factores que sin anticiparse nos toman por sorpresa. Si con el tiempo podemos ir entrenando a la respiración para que se mantenga constante, observando qué emociones y pensamientos detonan estas diferentes situaciones, iremos desarrollando ecuanimidad y constancia, misma que exportamos a todas aquellas circunstancias fuera del tapete, donde realmente practicamos yoga.

Empezar a vivir en conciencia el momento presente permite diseñar claramente el tipo de realidad en el que queremos vivir. Permite ir bajando el exceso de drama en nuestras reacciones habituales, y poco a poco nos empieza a devolver nuestra fuerza y el control de nuestra vida. Al ir alineando nuestros pensamientos palabras y acciones con el amor, la compasión, la ecuanimidad y el gozo, más rápido efectuaremos un cambio positivo en nuestra realidad y seremos cada vez más felices.

 

Rafael Cervantes, septiembre 2017


 
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