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El Poder Mágico de las
Bendiciones
Lo que se realiza en el estado
yóguico de la iluminación es la unidad del ser. En este estado, toda la
separación entre “uno” y “otro” se disuelve. El yogui se da cuenta que él o
ella es uno con todo lo que existe. Y así el mundo ya no aparece como algo que
proviene del exterior. En una ocasión recibí una carta de una persona que
muchos consideraban como un santo. En vez de comenzar su carta con un saludo
habitual como “Querida Sharon”, sus primeras palabras eran “Querido yo en forma
de ti”.
Para que la práctica de yoga sea
beneficiosa, debe de reconocer los obstáculos al objetivo del yoga y debe de
proveer al practicante con los medios para sobreponerse a dichos obstáculos. El
principal obstáculo para la realización de la unidad del ser (yoga) es percibir
que los demás y tú mismo(a) están separados. Así, las prácticas te otorgan
métodos para disolver los otros en tu vida, o al menos purificar tu percepción
de quiénes son ellos en realidad. Cuando purificas tu percepción entonces te
das cuenta que todos en tu vida provienen en realidad de tu interior. Lo que
ocurre dentro de ti se refleja en las personas que habitan tu mundo exterior.
Así que si no te gusta la forma en la que alguien se comporta y realmente
quieres que cambien, entonces tienes que darte cuenta que sólo aparecen como
visiones fantasmagóricas provenientes de las acciones que has realizado en el
pasado. No te molestes en insistir que ellos cambien, en su lugar genera el
cambio que quieres ver cambiando tu propia conducta hacia ellos, ahora. La
práctica de enviar bendiciones es un muy buen punto de partida.
Hay un gran poder que reside en
enviar bendiciones, no sólo para el que las recibe sino para el que las envía
también. Bendecir a alguien es como pronunciar un encantamiento. A través del
acto de la bendición, el amor incondicional se transmite energéticamente de un
cuerpo hacia otro. Al enviar bendiciones a otro, puedes transformarlos en un
ser sagrado al convertirte tú en un vehículo de amor, y en este proceso tú
mismo(a) recibes bendiciones también, pues la bendición en la vía psíquica se
origina en ti. Mencionar el nombre de una persona es tremendamente poderoso. La
mayoría de las personas no tiene más opción que voltear cuando alguien menciona
su nombre. Cuando das una bendición diaria adscrita al nombre de otra persona,
el grado de especificidad de la acción genera resultados positivos que con el
tiempo transforma en seres sagrados tanto a tu persona como a las personas en
tu vida.
Y funciona de la siguiente manera;
yo le digo la “meditación de las bendiciones”. Siéntate cómodamente, cierra los
ojos y pon la atención en la respiración, observando como entra y sale el aire
por las fosas nasales. Empieza con la gente que conoces y que quieres, es mucho
más fácil enviar bendiciones a ellos. En silencio repite al inhalar “Envío
bendiciones a…”, y al exhalar menciona su nombre. Continúa por algunos minutos
más extendiendo tus bendiciones a tu familia y a tus amigos; y después expande
esas bendiciones para incluir a tus parejas pasadas, vecinos, jefes y personas
con las que trabajas. Asegúrate de incluir personas con las que tienes o
tuviste relaciones complicadas. Encontrarás
que a medida que dices su nombre, sus imágenes aparecerán ante ti. Con
una práctica consistente verás que gradualmente no sólo podrás verlos, sino
también sentir su presencia al nombrarlos. Con el tiempo esas situaciones
complicadas que tuviste con ellos empezarán a resolverse. Verás que con el paso
del tiempo cuando aparezcan en tus sueños lo harán de forma apacible, con una
presencia positiva. A medida que pasa el tiempo verás que si te los llegas a
topar en persona, tu relación con ellos habrá cambiado drásticamente, como por
arte de magia. Sentirás que existe una nueva holgura en la forma en la que te
relaciones con ellos. Serán mucho más amigables. El sentimiento de que vienen
hacia ti irá menguando a medida que tu conciencia de su verdadero origen (tu
interior) se agudice.
No importa cuántas acciones
virtuosas hagas o cuántas cosas profundas e inteligentes digas, lo que la gente
recuerda de ti es la forma que los hiciste sentir. Si en realidad quieres basar
tu vida en el servicio a otros, es de mucha utilidad aprender cómo hacerlos
sentir bien. Aprender a enviar bendiciones de forma anónima es una herramienta
poderosa para transformar tu mundo y el mundo de los otros. Y al hacerse
anónimamente no corres el riesgo de inflar tu ego, algo que podría ocurrir si
dieras tus bendiciones en persona. También sería virtualmente imposible que
contactaras a todos en tu agenda de forma individual, ya sea por correo
electrónico o por teléfono y les dieras tus bendiciones y tu amor, sin contar
que sería un poco molesto para algunos de ellos. Y como de todas maneras viven
dentro de ti, la forma más directa de contactarlos es hacerlo dentro de tu
corazón. Cuando dices su nombre con amor sincero, entonces ambos se funden en
el amor, disolviéndose en el corazón universal –tu verdadero ser-, la realidad
eterna.
Pero no esperes resultados de la
noche a la mañana. La paciencia es un elemento importante cuando estás
cultivando tu nueva realidad. Cada acción, ya sea tan sutil como un pensamiento
o más tangible como una palabra o una acción, es como una semilla que plantas
en el suelo fértil que se convertirá en el campo de tu ser. Las semillas tardan
en crecer. Pero el tiempo no garantiza que crezcan: deberás alimentarlas
apropiadamente. El cuidado amoroso y consistente conlleva resultados positivos.
Cuando las semillas que hayas plantado comiencen a germinar, disfrutarás viendo
como la gente a tu alrededor comienza a crecer y florecer en el tipo de
personas que siempre deseaste que fueran, y te descubrirás a ti mismo(a) como
el tipo de persona que siempre supiste que podías ser.
-Sharon Gannon
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